CRÓNICAS DE VABAGUNDO
Escrito entre 1997 y 2004
ELEGÍA DE UN HOMBRE CIEGO
Pedacitos de muerte
me despertaron esta mañana.
Trozos de vida me
lanzaron en los sueños,
entonces mis eternos ojos huyeron
a los corrales, despavoridos,
y la lluvia intermitente
los perforó como asesinos.
Mis eternos ojos llegaron
vivos y moribundos al
escondite de tu alma,
se desvistieron llenitos
de asombro en frente tuyo,
se recostaron con tu
cuerpo desconocido, revolcado
entre la tierra y la sombra.
MIs eternos ojos te pintaron
entonces, entera de flores, y
se marcharon por la lluvia
de lágrimas que lloraron
los pájaros al saber del
castigo supremo;
llegaron a mi rostro
moribundos, se cerraron
para siempre.
Pedacitos de muerte
me despertaron esta mañana.
RETORNO SIN DESTINO O EL UMBRAL DE SODOMA
Mis lomos cansados y gastados
son las ágiles provocaciones
de paño grueso a tus atiborradas
soldaduras y magníficos cetros.
La voz popular se ahoga
en las tinieblas cotidianas del
paraíso jamás encontrado.
Hay un hombre y una mujer
en el umbral de tu tierra
y sus manos campesinas y obreras
dibujan sangre sedienta y
muertes traspoladas en la nieve.
El profeta calló y con él
nuestra imagen sodomita y
reencuentro perecieron al
juicio último y final.
Me retiro a mis hogares
celoso y en agonía acéfala;
pues tu manto traidor
ni fue vencido ni provoca
ya la muerte.
Nadie lo nota, nadie te ahoga;
es el vivir cotidiano de los cuerpos
flácidos y los brazos rendidos.
No quisiera recordarte, pero
tus hijos arrastran en mi lomo
aquel pasado nebuloso y asesino.
Detén tus pasos,
detén la vida, detén
por favor, mi muerte...!
RETRATO TRISTE
Mi poesía es un mar de peces
náufragos, es una mujer eterna
que brilla sobre el hielo eterno.
Mi poesía es la historia de
los hombres muertos, la historia
de mil noches prohibidas, el
vértigo de sudores nocturnos,
la agonía y la traición.
Y es que las mariposas se posaron
en mi poesía hace algún tiempo
y tejieron con sus manos, multicolores
trajes dominicales y paseos arboleados.
Pero luego, el hombre creó la mentira
y las aves abandonaron
mi ventana para siempre.
TABLERO DE SUEÑOS
Largos cabellos y caminos
me llevarán al valle nostálgico
y arboleado de mi paso
por esta tierra desierta.
No voy con mi manta de embrujo
esta vez, por eso es que
los animales me saludan desde
sus cavernas y los hombres me
nombran desde sus cárceles.
Tengo nostalgia de mi pasado
de niño bueno embadurnado de colores
humanos y de carreras infinitas.
No sé quién me mintió por
primera vez, ya es un poco tarde
creo. Pero aún guardo en mis
libros de cuentos los rostros
del mundo que inventaron a mis
espaldas. No sé si los duendes
existieron de verdad en mi jardín
y no quiero saberlo, mis insectos
perecieron inevitablemente con
o sin leyendas.
Quisiera volver a mi calle polvorienta
y jugar con las piedras vagabundas
y dibujar en la tierra con mi botellita
de plástico caminos imaginarios
para la ciudad de las hormigas.
¿Quién pavimentó mi vereda?
Los juegos, los dibujos,
los sueños, las hormigas y sus calles,
el retrato de mi profe y las pistas
de aterrizaje quedaron sepultadas
para siempre, sepultadas por el hombre
y por mi paso involuntario.
¿Pueden devolverme mi volantín,
mis bolitas, mi fuerte de madera,
mi tren a pila, mi camión a escala,
mi tablero de sueños, mi botellita
de plástico, a mi amigo imaginario,
a mis muertos queridos? ¡Por favor!
Hasta mañana, ...ya me castigaron,
me tengo que ir a acostar.
TIERRA DE SOMBRAS
Mi paso por esta tierra de sombras
es culpa de unos pocos, mejores que yo.
Pero tal vez, sea yo el responsable
de la lluvia y del fuego errante,
errante y clandestino,
o tal vez, sólo tal vez,
un inocente dormido, un espectador oculto,
un traidor astuto y malagradecido!
No quise volver a
mi pueblo de arboleras y polvo
cuando desperté de mi cansancio
y ya no es tiempo
de arrepentimientos hermano,
el viento devastó
lo poco que dejaron mis zapatos.
Mi hogar no es el
mismo desde que abandoné la tierra,
Y la tierra no es la misma
desde que dejé las calles.
¿Y yo? Yo ya no soy el mismo
desde que el Hombre me abandonó.
¿Quién tiene escondidos mis recuerdos?
Volveré una vez más
a llorar con las ratas,
volveré a dormir solo,
volveré a morir en tus brazos,
tierra de sombras.
ME DECLARO CULPABLE
¿Por qué, Aureliano?
Por qué te has marchado
de mis hogares de piedra
sin revelarme el escondite de
insectos milenarios, sin
abrirme tus brazos ni
palmotear mi cabeza estragada.
Ya no somos niños, hermano,
ya no somos humanos, ¿verdad?
¿Es que no lo recuerdas,
un harapo de hormigas,
una pelota de calcetines
es que no te parezco?
Mi corazón entristece con
tu recuerdo infantil
de tantas noches y tantos
golpes y tantas culpas
que no te pertenecen.
Me declaro culpable,
por privarte de mis palomas
por esconder volantines...
Lo recuerdo, tus párpados
lloraron con los míos.
¿Porqué te has ido?
El domingo te espero en mi
casa, encontré los gusanos
perdidos...
Escrito entre 1997 y 2004
ELEGÍA DE UN HOMBRE CIEGO
Pedacitos de muerte
me despertaron esta mañana.
Trozos de vida me
lanzaron en los sueños,
entonces mis eternos ojos huyeron
a los corrales, despavoridos,
y la lluvia intermitente
los perforó como asesinos.
Mis eternos ojos llegaron
vivos y moribundos al
escondite de tu alma,
se desvistieron llenitos
de asombro en frente tuyo,
se recostaron con tu
cuerpo desconocido, revolcado
entre la tierra y la sombra.
MIs eternos ojos te pintaron
entonces, entera de flores, y
se marcharon por la lluvia
de lágrimas que lloraron
los pájaros al saber del
castigo supremo;
llegaron a mi rostro
moribundos, se cerraron
para siempre.
Pedacitos de muerte
me despertaron esta mañana.
RETORNO SIN DESTINO O EL UMBRAL DE SODOMA
Mis lomos cansados y gastados
son las ágiles provocaciones
de paño grueso a tus atiborradas
soldaduras y magníficos cetros.
La voz popular se ahoga
en las tinieblas cotidianas del
paraíso jamás encontrado.
Hay un hombre y una mujer
en el umbral de tu tierra
y sus manos campesinas y obreras
dibujan sangre sedienta y
muertes traspoladas en la nieve.
El profeta calló y con él
nuestra imagen sodomita y
reencuentro perecieron al
juicio último y final.
Me retiro a mis hogares
celoso y en agonía acéfala;
pues tu manto traidor
ni fue vencido ni provoca
ya la muerte.
Nadie lo nota, nadie te ahoga;
es el vivir cotidiano de los cuerpos
flácidos y los brazos rendidos.
No quisiera recordarte, pero
tus hijos arrastran en mi lomo
aquel pasado nebuloso y asesino.
Detén tus pasos,
detén la vida, detén
por favor, mi muerte...!
RETRATO TRISTE
Mi poesía es un mar de peces
náufragos, es una mujer eterna
que brilla sobre el hielo eterno.
Mi poesía es la historia de
los hombres muertos, la historia
de mil noches prohibidas, el
vértigo de sudores nocturnos,
la agonía y la traición.
Y es que las mariposas se posaron
en mi poesía hace algún tiempo
y tejieron con sus manos, multicolores
trajes dominicales y paseos arboleados.
Pero luego, el hombre creó la mentira
y las aves abandonaron
mi ventana para siempre.
TABLERO DE SUEÑOS
Largos cabellos y caminos
me llevarán al valle nostálgico
y arboleado de mi paso
por esta tierra desierta.
No voy con mi manta de embrujo
esta vez, por eso es que
los animales me saludan desde
sus cavernas y los hombres me
nombran desde sus cárceles.
Tengo nostalgia de mi pasado
de niño bueno embadurnado de colores
humanos y de carreras infinitas.
No sé quién me mintió por
primera vez, ya es un poco tarde
creo. Pero aún guardo en mis
libros de cuentos los rostros
del mundo que inventaron a mis
espaldas. No sé si los duendes
existieron de verdad en mi jardín
y no quiero saberlo, mis insectos
perecieron inevitablemente con
o sin leyendas.
Quisiera volver a mi calle polvorienta
y jugar con las piedras vagabundas
y dibujar en la tierra con mi botellita
de plástico caminos imaginarios
para la ciudad de las hormigas.
¿Quién pavimentó mi vereda?
Los juegos, los dibujos,
los sueños, las hormigas y sus calles,
el retrato de mi profe y las pistas
de aterrizaje quedaron sepultadas
para siempre, sepultadas por el hombre
y por mi paso involuntario.
¿Pueden devolverme mi volantín,
mis bolitas, mi fuerte de madera,
mi tren a pila, mi camión a escala,
mi tablero de sueños, mi botellita
de plástico, a mi amigo imaginario,
a mis muertos queridos? ¡Por favor!
Hasta mañana, ...ya me castigaron,
me tengo que ir a acostar.
TIERRA DE SOMBRAS
Mi paso por esta tierra de sombras
es culpa de unos pocos, mejores que yo.
Pero tal vez, sea yo el responsable
de la lluvia y del fuego errante,
errante y clandestino,
o tal vez, sólo tal vez,
un inocente dormido, un espectador oculto,
un traidor astuto y malagradecido!
No quise volver a
mi pueblo de arboleras y polvo
cuando desperté de mi cansancio
y ya no es tiempo
de arrepentimientos hermano,
el viento devastó
lo poco que dejaron mis zapatos.
Mi hogar no es el
mismo desde que abandoné la tierra,
Y la tierra no es la misma
desde que dejé las calles.
¿Y yo? Yo ya no soy el mismo
desde que el Hombre me abandonó.
¿Quién tiene escondidos mis recuerdos?
Volveré una vez más
a llorar con las ratas,
volveré a dormir solo,
volveré a morir en tus brazos,
tierra de sombras.
ME DECLARO CULPABLE
¿Por qué, Aureliano?
Por qué te has marchado
de mis hogares de piedra
sin revelarme el escondite de
insectos milenarios, sin
abrirme tus brazos ni
palmotear mi cabeza estragada.
Ya no somos niños, hermano,
ya no somos humanos, ¿verdad?
¿Es que no lo recuerdas,
un harapo de hormigas,
una pelota de calcetines
es que no te parezco?
Mi corazón entristece con
tu recuerdo infantil
de tantas noches y tantos
golpes y tantas culpas
que no te pertenecen.
Me declaro culpable,
por privarte de mis palomas
por esconder volantines...
Lo recuerdo, tus párpados
lloraron con los míos.
¿Porqué te has ido?
El domingo te espero en mi
casa, encontré los gusanos
perdidos...

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